Por qué tantos libros?

Hace unos días alguien me preguntó que para qué quería tantos libros, supongo que buscaba una respuesta a parte de la obvia: leerlos. Mi primera respuesta fue muy simple: porque me gusta mucho leer y lo hago siempre que mis Mini terroristas me dan un tiempo libre (o sea que robo unos 20 minutos a mi sueño reparador para poder leer un poco).

Pero luego me puse a pensar más detenidamente en porqué sigo comprando y leyendo libros a pesar de que en casa ya no nos queda tanto espacio luego de los juguetes de los niños. Así que recordé que descubrí el gusto por la lectura cuando tenía 9 años y le pedí permiso a mi Mamá para leer un libro (no fuera a ser uno prohibido y me ganara un castigo); a partir de ahí comencé a leer todo lo que despertaba mi interés. De sobra está decir que a través de los libros he viajado por muchos lugares, algunos reales y otros no tanto, he disfrutado con las aventuras de un sin fin de personajes y porqué no decirlo he llorado con otros.

Esta pasión por la lectura me hizo más fácil el paso por la universidad, sobre todo cuando de las seis materias que tenía al semestre, en las seis me hacían leer muuuuuchoo (por no decir una mala palabra) y recuerdo con alegría el susto que se llevaron algunos compañeros que compartieron una clase con los comunicólogos y vieron todo lo que tenían que leer. Imposible olvidar a mi querida Maggie Montejano y la forma en que nos hizo menos pesada la tarea de leer un libro a la semana… qué tiempo aquellos!!

Podría seguir contando de mi pasión, pero mejor voy al meollo de la pregunta: sigo comprando y leyendo libros porque es algo que me sigue apasionando y hasta cierto punto porque  me recuerda a aquella niña que descubría  un nuevo universo con cada libro que leía.

Ojalá que algún día mis hijos descubran ese maravilloso mundo que es la lectura, sería la mejor herencia que pueda dejarles.

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